martes, 1 de mayo de 2012

Latinoamérica y los niños superdotados


México y en General Latinoamérica no está capacitado para tratar a los niños superdotados o con capacidades diferentes.

Psiquiatra de la Secretaría de Salud asevera que México no está preparado para atender a los miles de niños genios del país, lo cual hace que muchos de estos no logren potenciar sus capacidades.

La Jornada publica una interesante nota sobre cómo México no está preparado para atender a los niños superdotados y canalizar su inteligencia y sensibilidad.  Según la OMS en promedio el 2.28% de los niños califican como “niños talento” o niños genios; esta cifra en México supondría que existen 800 mil niños sobresalientes, pero según cifras oficiales de la Dirección de Educación Especial de la SEP la población atendida en el país asciende a 110 mil 478 menores.
“México no está preparado para trabajar con niños genios, lo que ocasiona fuga de cerebros, porque aquí no encuentran lo que necesitan”, dijo Dalia Becerra, psiquiatra de la Secretaría de Salud.

El criterio principal para clasificar a un niño como superdotado son las pruebas de inteligencia y, sin embargo, estas pruebas solo consideran una parte del espectro de la inteligencia y el talento artístico de los niños.


El problema de no saber atender a estos niños es que en muchos casos sus dotes genéticos necesitan de ambientes  amables y estimulantes para gestarse. Además, el no identificarlos y conducirlos por los canales adecuados hace que muchas veces estos niños, a veces llamados índigo o cristal, sean sobremedicados con antidepresivos y fármacos dirigidos a aplacar su curiosidad  y su “diferencia”. Algunas veces se les diagnóstica con déficit de atención y en realidad solamente no están interesados en los conocimientos de su escuela o padres ya que los trascienden y los consideran aburridos o limitantes. Sobra decir que estas medicinas son poderosas drogas psicoactivas que muchas veces opacan la mente brillante de los jóvenes.
La misma psiquiatra Dalia Beceerra alerta que un mal diagnóstico puede llevar al desarrollo de trastornos de personalidad, procesos depresivos, así como disfunción laboral, de pareja y/o social y que muchos de estos niños, si nacen en condiciones económicas desfavorables, pueden acabar dejando la escuela prontamente para perderse en la mediocridad o caer en el crimen y en las drogas.
Por esta razón es también importante re-educar a los padres y en general reformar el sistema educativo para que sea más inclusivo, que acepte las diferencias tanto en las personas como en las opiniones y en las materias que enseña. Sería importante que la autoridad acepte ser cuestionada, ya que en muchos casos cuando estos niños cuestionan a su padres o maestros son vistos como rebeledes que deben de ser castigados y reprimidos, en vez de estimular su curiosidad.  Después de todo los que se nos enseña en la escuela no es de ninguna manera una verdad absoluta y merece ser cuestionada y enseñada de una forma más abierta que incluya la duda y acepte múltiples posibilidades.
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