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sábado, 7 de marzo de 2015

La evolución se ve reflejada en la inteligencia de los niños del planeta.


Tomando en cuenta el estado en que se encuentra el planeta, y los peligros presentes y futuros que lo acechan, la siguiente es una lista de niñas y niños que usan su inteligencia para mejorar el mundo que los rodea, más allá de las tres “R’s” de la ecología: reducir, reusar y reciclar.
Cuatro adolescentes africanas, Duro-Aina Adebola, Akindele Abiola, Faleke Oluwatoyin y Bello Eniola, crearon un generador que convierte orina en hidrógeno. Su invento utiliza un litro de orina para crear seis horas de electricidad.
A los doce años de edad Richard Turere, de Kenya, usó luces LED para ahuyentar leones y así evitar que devoren ganado y hasta seres humanos. El sistema usa una batería de coche, parte de un motor y por supuesto luces, que parpadean gracias al motor.
Vanis Buchholz recicla, y llega a ganar por ello hasta doscientos dólares en unas cuantas semanas. Tiene diez años, y dona el 25% de sus ganancias a una institución que ayuda a niños sin hogar. Ha ayudado a más de 28,000 niños.
La canadiense Olivia Peters, a los doce años escribió una carta a la alcaldesa de su ciudad para pedirle que salvara un bosque a punto de ser cortado para construir un desarrollo habitacional. Le hizo caso y parte del bosque se salvó gracias a ella.
Como nadie cortaba el pasto y la maleza en los parques de Detroit, Joshua Smith, de tan solo nueve años, se puso a vender limonada orgánica, palomitas orgánicas, ponche de frutas y agua, y ganó tres mil dólares que donó a la ciudad para contratar jardineros. Esto inspiró a voluntarios que cortan el pasto y recogen basura.
Erek Hansen, apodado “Eco” por su pasión por la ecología, lleva cuatro años recolectando jeans (14,300) y zapatos usados (7,400 pares), reciclándolos para que se conviertan en otras prendas o para que niños poco privilegiados los sigan usando. A sus doce años ya tiene una página de Internet para tomar donaciones.

sábado, 5 de julio de 2014

La triste obligación de ser feliz.....

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 Happiness is a warm gun…
John Lennon
La persecución de la felicidad es tal vez el mayor cliche cultural que nos acecha: las imágenes de sonrisas desbordadas que deambulan en redes sociales, los grandes hits musicales diseñados para celebrarla, los épicos finales felices de Hollywood, libros de auto-ayuda, sectas semi-místicas y coloquios ‘superacionales’ orientados a ayudarte a alcanzar esta experiencia. En Internet cada vez son más populares los instructivos, consejos, o rutas para ser feliz –incluso aquí hemos publicado textos como “Estos son los hábitos de las personas verdaderamente felices”, o “La atención presente es la clave de la felicidad”.  Sobrados son los ejemplos que tenemos de esta búsqueda masiva –por cierto aprovechada hábilmente por el mercado bajo la promesa de que, sí consumes, alcanzaras dicho estado.  Pero, ¿qué es la felicidad? ¿existe? y en caso afirmativo ¿es algo que puede ‘conseguirse’?
Disertar sobre la probable naturaleza de la felicidad sería tarea larga, polémica e inevitablemente imprecisa –quizá por que está diseñada para vivirse y no para describirse o demostrarse. Pero en todo caso ya lo intentamos alguna vez, hace un par de años, en el texto “Es probable que alcanzar la felicidad sea algo imposible”. Independientemente de esto, la ansiedad cultural por ser feliz resulta un tanto nefasta, en parte por que la felicidad no debiera considerarse como una ‘obligación’, como un criterio para determinar la riqueza de una existencia en particular y, ni siquiera, creo, debiera de postularse como un objetivo de vida. 
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3 casos para reflexionar un poco
Recuerdo un estudio realizado por un psicólogo de la Universidad de Stanford, que comprobó que contemplar la felicidad ajena en Facebook nos deprime. Cito este ejemplo por que creo que ilustra un par de aspectos que distinguen a esta filosofía de vida pop, la cual podríamos denominar como el “be happy”. Repasemos brevemente lo que proyecta este fenómeno.
Por un lado, nos encontramos con que la felicidad debe, idealmente, demostrarse –es básico documentar tus momentos aparentemente felices y compartirlos. Creemos que por ver a una persona constantemente sonriente, por ejemplo una celebridad en las revistas de entretenimiento, esa persona no solo es realmente feliz, sino que lo es de manera consistente. Entonces, al ver en Facebook las fotos de mis “amigos” irradiando felicidad, tiendo a pensar que, como tal vez yo en ese momento no me encuentro en esa misma frecuencia, ellos son más felices que yo, y eso me deprime.
Otro caso interesante es la campaña #100HappyDays, que reta a las personas a vivir diariamente, durante cien días, un momento feliz y a publicar en una red social la prueba, o el detonador, de ese momento. Si bien esta iniciativa apela a que los actuales ritmos de vida no te permiten tener tiempo para vivir momentos felices, pues no logras estar jamás en el aquí y ahora, una reflexión que parece pertinente, la frívola invitación a experimentar y documentar cien días de felicidad raya en lo patético. ¿Por qué tengo que acumular happy points durante poco más de tres meses y demostrarlo en mis redes sociales para que yo mismo me lo crea? ¿Qué pasa si un día simplemente no estoy en ánimo de vivir momentos felices y prefiero, por ejemplo, entregarme a la nutritiva elegancia de la melancolía? ¿Pierdo mis happy points? ¿Y si elijo guardar algunos de mis instantes de felicidad en un jardín secreto, y no ventilarlos en mi Twitter, entonces fracasé?
El tercer y último ejemplo que me gustaría citar es la aplicación Jetpac, por cierto creada para conmemorar el “Día Internacional de la Felicidad”, y la cual determina que países son los más felices de acuerdo al tamaño de las sonrisas de los retratos que usuarios de cada país publican en su Instagram. Entonces los que más sonríen, y los que sonríen más grande, automáticamente obtienen la distinción de “los más felices”.
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Como podemos ver, los tres casos que hemos repasado tienen como hilo conductor la necesidad de demostrar ante otros la felicidad. Esto, en el mejor de los escenarios, me remite a que para avalar mi experiencia primero tengo que certificarla ante una comunidad externa, y entonces si creerla. Pero también podría remitirnos a una especie de competencia para ver quién es más feliz o a una angustia ante la naturaleza pasajera de dicho estado, lo cual me exige ‘inmortalizarla’ rápidamente en una fotografía.
Conclusión
Me cuesta creer que la felicidad es un estado externo, asequible, y contemplable. Además, pareciera que en todo caso es una experiencia que para encontrar no debe buscarse, sino simplemente resulta de un conjunto de acciones o actitudes que adoptas de forma acertada y entre cuyos beneficios se incluyen momentos felices.
En lo personal me parece mucho más atractiva “esa sobria calma que podríamos llamar ‘paz interior’ (algo así como contemplarnos frente a un espejo, en silencio, y degustar imperturbables el reflejo de todo el universo).” Y sinceramente no podría concebir una dinámica en la que yo documentó y comparto esos instantes en los que me siento tranquilo conmigo, con mi entorno, y con la interacción entre ambos.
Creo que la felicidad corresponde más a un estado efímero, que por momentos sube y, como tal, tendrá que bajar. De hecho Dostoievsky advertía que la felicidad es eso que experimentamos tras un encuentro con lo más profundo de la infelicidad, mientras que Jung afirmaba que, sin momentos de tristeza, la felicidad pierde cualquier sentido. Pero en todo caso, más allá de cuál sea tu opinión al respecto, te invito a no sentirte obligado a ser feliz, a no necesitar de una foto que documente tu momento feliz para considerarlo genuino, y a reflexionar sobre las maravillas de otros estados, por ejemplo la melancolía o, por qué no, la tristeza.
En fin, sonríe y, si lo logras, no olvides capturar el momento. 
Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

viernes, 4 de octubre de 2013

La curiosidad

Nacemos curiosos. Los niños experimentan jugando, probando cosas nuevas. Y parece que de adultos frenamos nuestra curiosidad y nos disgustamos cuando las cosas no se ciñen al guión preestablecido. Los niños, en cambio, reinventan la historia y siguen jugando sin darle mayor importancia. Para recuperar nuestro espíritu “aventurero” ante el error (y ante la vida) necesitamos, como primer paso, despertar nuestra curiosidad y preguntarnos: ¿Qué puedo aprender?
La curiosidad es un gran motor para nuestra felicidad, al que “curiosamente” no se le ha prestado mucha atención ni en el ámbito de la psicología ni en el mundo de las empresas. Tal vez porque nuestros padres confundían curiosidad con indiscreción –¿a quien no le ha dicho su madre aquello de “niño, no seas curioso”? Tal vez, en el ámbito empresarial no se ha considerado una fuerza tan “noble” como la motivación o el compromiso. Sin embargo, está en la base de desarrollo del talento personal y profesional. Y así también lo están demostrando las ciencias sociales. Echemos un vistazo a las conclusiones de algunas de las investigaciones para demostrar su importancia:

sábado, 16 de febrero de 2013

El calentamiento global de los últimos 131 años, devastadora visualización de 26 segundos




Este video de la NASA muestra en sólo 26 segundos cómo han aumentado las temperaturas alrededor del globo. Simplemente escalofriante.

En los pocos años de este milenio se han roto casi todos los récords en cuanto al cambio climático: los niveles de hielo en el ártico han llegado a su punto más bajo, mientras que cada verano las temperaturas siguen aumentando.
El Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA, en Nueva York, recopiló información relativa al cambio climático desde 1880 hasta hoy y lo plasmó en este video.
“Se nota una aceleración en las temperaturas a partir de 1970, pues incrementaron las emisiones de gas en todo el mundo. También se crearon leyes de aire limpio que redujeron las emisiones de contaminantes que enfriaban el clima y enmascaraban las señales del calentamiento global”, dijo el diario Climate Central.
En esta animación, los puntos rojos indican temperaturas más altas que el promedio, mientras que los puntos azules, más bajas que el promedio. Llegar al final de los 26 segundos, en el año 2011, es simplemente escalofriante.

martes, 3 de julio de 2012

20 COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE LOS NIÑOS PARA SER MÁS CREATIVOS



20 COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE LOS NIÑOS PARA SER MÁS CREATIVOS


que-cosas-podemos-aprender-ninos-creatividad-innovacionPasamos el principio de nuestra vida intentando dejar atrás la infancia, ser más responsables, aprender esotéricos conocimientos, madurar, etc. Nos esforzamos en convertirnos en esos adultos responsables e independientes que admiramos… solo para darnos cuenta que hemos perdido por el camino todo aquello que realmente era especial y divertido.

lunes, 18 de junio de 2012

Vacaciónes con los niños .. que hacer ?

Los niños desde edad muy temprana inician y copian los comportamientos de los adultos como base fundamental de su madurez emocional por eso es muy fácil para un padre cuyo hijo a salido de vacaciones y tiene tiempo esto se convierta en un gran problema.

Con la temporada escolar finalizando gran cantidad de niños y jóvenes tienen un espacio en sus vidas de tiempo de descanso, lejos están los tiempos en los que éstas épocas significaban viajes donde familiares lejanos, tiempo en la casa y mil y un aventuras.

El tiempo pasa las épocas no son las mismas y ahora las vacaciones se han convertido en un gran negocio para las industrias de los cursos vacacionales.


Pero que hacer para que este tiempo sea memorable para tus hijos deje recuerdos marcados.. No del instructor del curso si no de su Padre o su  Madre ..??

domingo, 20 de mayo de 2012

Tipos de niños índigo


BÁSICAMENTE EXISTEN 4 TIPOS DE NIÑOS ÍNDIGO. 

Cada uno con un propósito:
  1. El HUMANISTA:
    El primero es el Índigo humanista que está destinado a trabajar con las masas. Ellos son los médicos, abogados, profesores, comerciantes, y políticos del mañana. Ellos servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Ellos hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable. Ellos tienen puntos de vista muy definidos, con un cuerpo un poco torpe, y muy hiperactivos.


    Algunas veces se estrellarán contra una pared porque olvidaron poner los frenos. Ellos no saben cómo jugar con un juguete, pero le sacarán todas las partes que contengan y probablemente después no lo vuelvan a tocar. Si usted quiere que ellos limpien el cuarto, usted tendrá que recordárselo muchas veces, porque son muy distraídos. Ellos irán al cuarto, comenzarán a limpiar hasta que se encuentran con un libro y entonces se sentarán a leer, porque son lectores feroces.

sábado, 28 de junio de 2008

Indigo, Sensibilidad Física



Hay que recordar que nuestra misión como padres y docentes de estos niños
es servir de puente entre esa particular sensibilidad e inteligencia para ayudarlos a canalizarla
y ser útiles a la humanidad.
A mi mail llego este articulo escrito por: María Dolores Paoli os comparto de mucha utilidad aprende a reconocer a quien esta a tu lado es bastante largo por tanto lo publicare en varias partes la primera sobre Sensibilidad física.

Físicamente, sus sentidos están más activos, su vista abarca un mayor campo visual percibiendo tonalidades de colores que los adultos, vibrando en tercera dimensión, no captan. Por ello, son hipersensibles a la luz fluorescente por lo que puede presentarse una distorsión de percepción ocular lo cual acarrearía problemas de lectura y escritura. Pueden, desde muy pequeños, percibir fácilmente el aura de las plantas, animales y personas.
Utilizan su intuición visual percibiendo la energía, la frecuencia de luz, que emana de las personas u objetos. Por ejemplo, si se llama a un bebé mentalmente, intuitivamente, el bebé volteará a ver el origen de la emanación de la energía, captada inicialmente por una frecuencia de onda mental y buscará de dónde viene la luz que está percibiendo. Su alerta va más allá de sus sentidos físicos, utiliza los “suprasentidos” (extensión de los sentidos físicos que vibran en una rata más sutil pero que se apoyan en los sentidos físicos para desarrollar sus antenas interdimensionales) .
Auditivamente perciben decibeles de mayor alcance por lo que son muy sensibles a ruidos estridentes, los cuales les aturden. Por otro lado, su sentido olfativo está muy asociado a la identificación. Con gran facilidad captan la vibración olfativa que emana el olor de la persona, sitios, objetos, al igual que detectan olores a distancia. Son muy sensibles a olores de químicos que los irritan y desequilibran, así como olor a tabaco, perfumes, pesticidas. En cuanto al gusto vemos que tienen preferencias e inclinaciones muy definidas desde temprana edad en la comida. Tienden más bien a ser vegetarianos espontáneamente desde pequeños, con mayor inclinación por las frutas. Desarrollan frecuentemente sensibilidad reactiva o tóxica por determinadas comidas, en especial aquellas que tienen aditivos, preservativos y colorantes. En cuanto al tacto, es el órgano a través del cual manifiestan mayor sensibilidad. Reaccionan a nivel cutáneo con urticarias y alergias a todo lo que no está hecho con materiales cien por ciento naturales, de ahí su incomodidad a las gomas de la ropa interior, las etiquetas y las mezclas de materiales sintéticos en contacto con la piel.
Los Índigo duermen menos, pudiendo descansar plenamente en cuatro horas mientras que a los adultos, de tercera dimensión, nos lleva ocho horas recuperarnos. Comen menos y tienen más energía pudiendo, como Índigo adultos, ser más productivos en menor tiempo, pues tienen la capacidad espontánea de comprimir el concepto de tiempo cronológico. Para ellos no hay tiempo lineal sino interdimensional.

NAMASTE